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jueves, 22 de diciembre de 2016

Asamblea Nacional Constituyente Originaria

Una Constituyente originaria, nunca la hemos tenido, Todavía no se ha materializado en Venezuela una verdadera constituyente de abajo hacia arriba que, decida el modelo de país que queremos, teniendo como protagonistas a los venezolanos.

Todas las constituyentes en Venezuela desde la de 1819 hasta la del 1999 han sido convocadas e impuestas desde el poder o sea todas han sido, Constituyentes derivadas, por eso no han sido verdaderos pactos sociales, sino pactos entre factores políticos, que siempre han instaurado estados federales de poder centralizado a lo largo de nuestra historia y así hemos visto, sobre todo, durante los últimos 32 años, desgobierno e incumplimiento de las promesas e ilusiones ofrecidas, porque desde el viernes negro, en febrero de 1983 para acá, ese modelo centralista, cumplió su ciclo de vida o sea sencillamente… colapso.

Las Constituciones del modelo centralista, han sido permanentemente violadas (cumplieron su ciclo), el caos institucional hoy día, es evidente: corrupción, despilfarro, indolencia, incompetencia, inconsciencia e ineptitudes a granel, cuyos productos se reflejan en la forma arbitraria e ilegal, de aprobar y ejecutar la política. Ha Prevalecido, ayer y hoy, con mucha frecuencia, el criterio arbitrario, ilegal e incluso inconstitucional, que ha postrado a Venezuela, en un país tercermundista, cada vez más subdesarrollado y desesperanzado (Leer: Crisis venezolana, causas y soluciones).

Venezuela está en un momento constituyente.

Sin embargo, con la experiencia acumulada, el pueblo puede contar hoy con una propuesta de un Proyecto País, para una Venezuela Reconciliada, con su marco legal-constitucional, para construir un nuevo y mejor país, basado en la necesaria y atrasada decisión de cambiar, el modelo de estado federal de poder centralizado, verdadero culpable de habernos traído a esta nefasta situación actual, por el moderno modelo de estado federal de poder descentralizado, que es el que implementaron y usan actualmente todos los países del primer mundo que tienen hoy día las calidades de vida más altas del planeta tierra. (Leer: Proyecto país Venezuela reconciliada).

Por ser el poder constituyente originario, la máxima expresión de democracia, nunca antes invocada por los líderes políticos nacionales… es inédita, tanto en su concepción cómo en su procedimiento, es la única fórmula que permite directamente, desde la base misma del pueblo, sin conciliábulos, y de manera transparente y consensuada, la participación originaria de la soberanía popular, en conformidad con el espíritu del constituyente de 1999.

Por ser poder constituyente originario, el convocante, la asamblea constituyente originaria, puede realizarse, sin intervención de los poderes constituidos: CNE, sala constitucional del TSJ, etc., y estos no pueden obstaculizar, ni la convocatoria, ni modificar las bases comiciales.

José Vicente Haro.
Prof. Derecho Constitucional de la UCAB.

Fuente: Noticiero Digital

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Asamblea Nacional Constituyente

La Asamblea Nacional Constituyente y las crisis de Venezuela. Siguiendo el tema del célebre libro del recordado Manuel Caballero, conviene comenzar recordando que la Asamblea Nacional Constituyente ha sido constantemente invocada por los venezolanos como mecanismo para sortear las muchas crisis por las cuales hemos atravesado.

Una Asamblea Constituyente fue la que los venezolanos organizaron en 1810 para separarse de España. Algo similar se hizo en 1830, ahora, para separarse de la llamada Gran Colombia. Luego de la crisis del gobierno de José Tadeo Monagas, en 1858, Julián Castro organiza una Asamblea –llamada “Gran Convención Nacional”. 

Algo parecido se hizo para zanjar la Guerra Federal (1864). Nuevas revueltas y nueva Asamblea Nacional Constituyente, ahora, en 1893. Cipriano Castro tuvo su Asamblea en 1901, y su compadre, el General Gómez, tuvo algo parecido a una Asamblea Constituyente en 1914. Quizás para superar el gomecismo, fue convocada una nueva Asamblea Nacional Constituyente en 1947. 

Y para intentar superar a quienes quisieron superar al gomecismo, se convocó a una nueva Constituyente en 1999. Como se ve, no es la primera vez que se plantea, como solución a una crisis, una Asamblea Nacional Constituyente.

Lo peculiar de la propuesta recientemente realizada, es que a diferencia de los ejemplos dados, la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente no queda ya a la libre decisión de quienes asuman la iniciativa –como de manera indebida sucedió en 1999- sino que ahora, esa convocatoria deberá efectuarse de acuerdo con la regulación de la Constitución de 1999, bastante parca, por cierto.

Por: José  Ignacio Hernández 

Fuente: Prodavinci.com